miércoles, 18 de julio de 2012

El oficio del historiador: Teorías y tendencias de la historiografía alemana del siglo XIX



Karl Kohut, compilador
Editorial Herder
México, 2009
pp.198

Son siete ensayos sobre los grandes historiadores alemanes del siglo XIX y una introducción del compilador. El primer trabajo es El primer historiógrafo en Alemania: Friedrich von Schiller (1759-1805), de Peer Schmidt. Es un análisis sobre la famosa conferencia inaugural de Schiller, ¿Qué significa y con qué fin se estudia la historia universal?, que leyó el 26 de mayo de 1789 en la Universidad de Jena. El segundo se trata de  Leopold von Ranke: Sólo historias, no historia, de Peer Schmidt. Se analiza la contribución central de Ranke a la profesionalización del campo de la historiografía que caracteriza la disciplina a principios del siglo XIX.
El tercer trabajo es Droysen o la historia como arte de la memoria, de Guillermo Zermeño. El autor plantea que Droysen elabora la primera teoría general de la investigación histórica en lengua alemana y establece las diferencias del mismo con los planteamientos de Ranke. El cuarto es Theodor Mommsen: Historiador decimonónico de Roma, de Ricardo Martínez Lacy. Esa historia le valió a Mommsen el Premio Nobel de Literatura de 1902. El quinto es Jacob Burchardt y la historia cultural, de Guillermo Palacios. A este autor, que se distanció del concepto de “nación” porque lo consideraba causa potencial de futuras guerras, es el fundador de la historia cultural.
El sexto se trata de Wilhelm Dilthey: Las experiencias vitales y la historia, de Marialba Pastor. En su concepción de la historia Dilthey va más allá de los hechos y documentos, para penetrar sobre las motivaciones de los actores. El séptimo es El cosmopolitismo en Friedrich Meinecke y el historicismo tardío, de Francisco Gil Villegas. Se trata de un “historiador de las ideas” que le tocó vivir desde los nacionalismos tardíos del siglo XIX, hasta la posguerra alemana, pasando por la Primera y Segunda Guerra Mundial.
El conjunto de los textos me parecieron interesantes. Ofrece una visión clara del aporte de cada uno de estos historiadores al campo de la historiografía y también dan cuenta de sus límites. La compilación da una buena idea de la importancia del pensamiento alemán en el origen de la historia como ciencia. Los ensayos están bien documentados y también bien escritos y se pueden leer con facilidad pese a lo complicado de los temas.
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lunes, 16 de julio de 2012

Campañas electorales



Madrid. Los despachos especializados en campañas electorales influyen de manera definitiva en el resultado electoral y resulta evidente que los candidatos que no recurren a ellos están en desventaja frente a quienes sí lo hacen. Ésta es una concusión del I Congreso Internacional de Comunicación Política y Estrategias de Campaña, celebrado en la sede de la Fundación Ortega y Gasset, los días 5, 6 y 7 de julio. Asistieron más de 200 académicos y directivos de empresas consultoras de una veintena de países.
El encuentro, organizado por la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (ALICE), concluye también que siguen perdiendo peso los partidos y adquieren mayor relevancia los candidatos. Las campañas se centran en posicionar, en “vender”, a un personaje que debe contar con una serie de características que resulten atractivas al electorado.
Una de ellas es que los candidatos tengan una vida que los haga ver como personas que vienen “de abajo”. Es la historia de quien desde el barrio o el campo, por su propio esfuerzo, logra triunfar, pero nunca pierde contacto con su origen. En el mundo el caso paradigmático es Lula (Brasil) y en la región Evo Morales (Bolivia). También, es otro ángulo, quien tiene una historia “heroica” porque fue perseguido o sufrió cárcel o tortura a causa de sus ideas. El caso emblemático es Nelson Mandela (Sudáfrica) y en la región Dilma Rousseff (Brasil).
Hay acuerdo en que se tiende a dejar atrás las campañas negras y privilegiar el discurso conciliador. El de Barack Obama (Estados Unidos) es el caso paradigmático en el mundo y en la región Ollanta Humala (Perú) y Mauricio Funes (El Salvador). Se reconoce que en las campañas crece la importancia del uso de las redes sociales, sobre todo entre los jóvenes, pero se constata que su influencia sigue siendo marginal frente a la importancia que todavía conserva la televisión como fuente de información, para la gran mayoría de los electores.
En muchos países, las cadenas de televisión privada siguen jugando un papel decisivo en las campañas. El candidato que no está en la televisión no existe.
El espectáculo, la teatralización, de la política en general y en particular en las campañas es una constante en todos los países, con intensidad distinta, pero siempre presente. A nivel mundial, el caso emblemático es Silvio Berlusconi (Italia) y en la región Hugo Chávez (Venezuela). Otra conclusión es que la judicialización de los procesos electorales se hace cada vez más presente porque el candidato perdedor no acepta el resultado de las urnas.
En los tres días de sesión, en 24 mesas de trabajo y 137 exposiciones, se analizaron más de 30 campañas entre ellas las de Estados Unidos, España e Italia, pero también México, Brasil, Argentina, Bolivia, Colombia y Venezuela.
El análisis del último proceso electoral mexicano sólo confirma, con más o menos intensidad, las grandes tendencias por donde hoy camina el diseño y realización de las campañas en el mundo.
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miércoles, 11 de julio de 2012

La derrota del PRD



Una vez más Andrés Manuel López Obrador fracasó en su intento por conseguir la Presidencia de la República. No está claro si irá a un tercer intento, como lo hizo Cuauhtémoc Cárdenas o, en Brasil, Lula, que ganó en la cuarta ocasión que se presentó como candidato. El hecho es que, por segunda ocasión, el perredista no consiguió convencer a la mayoría de los votantes.
No está en duda que López Obrador avanzó a lo largo de las semanas de campaña, pero haber reducido sus negativos y aumentado su intención de voto en torno de los ocho puntos no fue suficiente, a pesar de la caída de Josefina Vázquez Mota, para alcanzar a Enrique Peña Nieto, que a lo largo de la contienda perdió unos cinco puntos.
El PRD tendrá que evaluar lo que sucedió y decidir si llegó la hora de proponer otro candidato, aunque faltan todavía seis años, o en la contienda del 2018 volverá a ser López Obrador. Una primera conclusión es que el cambio de actitud de un candidato rijoso a uno conciliador, le dio resultado en un sector de la población, pero la mayoría no terminó de creerle su transformación.
La plataforma programática de López Obrador permaneció sin cambios y cada vez parece estar más lejos de responder a las tendencias mundiales y a las nuevas exigencias de la realidad del país.
En lo fundamental su propuesta, donde nunca estuvieron presentes los verdaderos cómo, sigue la línea del nacionalismo revolucionario del presidente Luis Echeverría, ahí están los textos para probarlo.
El país demanda una izquierda real, moderna y pragmática, y no una que se refugie en viejas ideas priístas, rechazadas por ese mismo partido, que recogió un grupo de expriístas, al que pertenece López Obrador, para fundar una nueva alternativa. Si él hubiera planteado, por ejemplo, la política petrolera de Brasil o Noruega, habría tenido más votos, pero también si anunciaba que imitaría la política fiscal del gobierno socialista de Ricardo Lagos en Chile, en lugar de decir que no aumentaría los impuestos.
Sólo el PRD puede decidir el camino a seguir, pero si quiere convertirse en una alternativa ganadora debe deshacerse de una buena parte de los cuadros que hoy continúan en la dirección nacional y en los estados, y de la alianza con fuerzas políticas también herederas del nacionalismo revolucionario priísta, como Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido del Trabajo (PT), que la adoptó después.
Hay una nueva generación de perredistas, señaladamente Miguel Mancera, que arrasó en el Distrito Federal, pero también Mario Delgado, Armando Ríos Piter y Marcelo Ebrard, que han demostrado ser una izquierda que no provoca rechazo y sí concita la simpatía y el voto de sectores mucho más amplios de los que hasta ahora han votado por el PRD. Todo indica que ese PRD sí tiene futuro.
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martes, 10 de julio de 2012

Sí, llora por mi Argentina


La Argentina de Cristina Fernández de Kirchner se colapsa y no se ven signos de que la crisis pueda tocar fondo. Los argentinos, con razón, desconfían de la economía de su país y actúan de  manera esquizofrénica: por un lado reeligieron a su presidenta, pero por otro sacan todos los días su dinero, para ponerlo a salvo.
El entusiasmo que invadía a los argentinos, que me tocó palpar hace menos de un año en Buenos Aires, pocos meses después del triunfo arrollador de la señora Fernández en las elecciones presidenciales del 2011, se ha convertido en duda y angustia sobre el futuro.
Desde la elección, la imagen positiva de la presidenta ha caído en 24 puntos, al pasar de 63% al 39%. Ella ha perdido credibilidad frente a la sociedad que se siente traicionada, una vez más, por su gobierno. Los encendidos discursos nacionalistas de la presidenta, que tanto gustan a los argentinos, ya no convencen a nadie.
Se estima que en lo que va del año se han fugado dos mil millones de dólares, pero que en los últimos diez años, la etapa de los Kirchner, han salido fuera del sistema financiero 137 mil 826 millones de dólares, según el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC).
Por recientes disposiciones gubernamentales, los argentinos ya no pueden comprar dólares en las casas de cambio, lo que ha venido a dificultar la vida de los ciudadanos, pero también de las empresas que necesitan comprar insumos al extranjero para continuar produciendo.
Ante las crisis sucesivas de los últimos 50 años los argentinos, que ya no quieren ser estafados por el gobierno, se defienden refugiándose en el dólar. Los políticos, incluyendo la presidenta tienen sus ahorros en dólares, pero invitan cínicamente a que la población lo haga en pesos.
El sector inmobiliario realiza el 99% de sus transacciones en esta moneda ante la volatilidad del peso. La inflación oficial alcanza solo el 10%, pero la real es del 25% en lo que va del año. La señora Kirchner y su gobierno tienen una visión política y no técnica de la economía.
La Central General de Trabajadores (CGT) y agrupaciones campesinas han realizando huelgas para exigir aumentos salariales. En 2011, la economía creció al 9%, pero este año no pasará del 2.2%, de acuerdo al Banco Mundial (BM).
Los especialistas anuncian ya la devaluación del peso y el aumento generalizado del costo de todos los servicios públicos. La causa de la crisis es el despilfarro de la presidenta que regaló dinero de manera directa o a través de programas sociales, para ganar las elecciones. No le importó la debacle que después podría venir.
De cara a las elecciones legislativas del 2013, la presidenta hará todo por “mantener” la economía a flote aunque tenga que emitir más papel moneda. En su visión cortoplacista todo se vale para conservar el poder, no importa el daño que haga al país y a sus habitantes.
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lunes, 9 de julio de 2012

La derrota del PAN


En el 2006, después de la administración de Vicente Fox, la mayoría de los que votaron decidió que el PAN siguiera conservando la Presidencia de la República y eligieron a Felipe Calderón, pero después de su gestión optaron porque ese partido ya no siguiera en la Primera Magistratura. Ésa y no otra es la realidad. No hay accidente. Es una decisión consciente.
La derrota del PAN tiene muchas madres y padres: la gestión de Calderón y su absurda guerra; las divisiones internas del PAN; la conducción del partido; la plataforma ideológica que cada vez es más conservadora ante los cambios culturales del país; la lejanía de los sectores populares; la elección de los candidatos; la candidata Josefina Vázquez Mota; el equipo de campaña que se integró; la estrategia que optó por la continuidad.
El PAN está obligado a una evaluación a fondo después de esta catástrofe electoral en la que pierde la Presidencia, los gobiernos de Jalisco y Morelos, dos de las tres delegaciones que tenía en el Distrito Federal y queda como tercera fuerza en el Congreso. El partido, desde el inicio del actual sexenio, ha venido de derrota en derrota. Hay causas que expliquen este desempeño y también los resultados.
Lo correcto es que la actual dirigencia del partido renuncie, como es práctica común en otros países, después de una derrota de tal magnitud, para dejar abierto el espacio a que surja una nueva dirigencia que se haga cargo de hacer un diagnóstico imparcial, a fondo, que les permita conocer y explicar lo que pasó y al mismo tiempo asuma los cambios que se deben impulsar, para afrontar los nuevos tiempos.
Si el PAN no se reestructura a fondo, para responder a la nueva realidad de una ciudadanía, cada vez más formada y liberal, tiene muy pocas posibilidades de volver pronto a la Presidencia de la República y a tener presencia significativa en los estados y el Congreso. El partido requiere cambios radicales en su concepción ideológica y plataforma programática, pero también en su estructura orgánica.
Le urge hacerse de un nuevo tipo de cuadros, que sean capaces de contactar a una nueva generación de militantes. Los que hoy están a la vista no concitan entusiasmo y adhesión entre los panistas y mucho menos en la ciudadanía. Le urgen dirigentes mejor preparados y con mayor cualificación académica y profesional. Le urgen también líderes con prestigio y arraigo social. La decisión de una transformación de gran calado sólo corresponde a los panistas y, por lo pronto, no se ve quién sea el dirigente o los dirigentes que puedan conducir este proceso.
Al perder la Presidencia, el PAN deja de contar con el espacio único que ésta le brindaba y mantuvo por 12 años, pero también ya no tienen el instrumento poderoso, muy difícil de sustituir, que disponía para acercar nuevas adhesiones y simpatías. Los muchos cuadros del partido que tenían cargos en el gobierno ya no contarán con ellos. Están ahora obligados a buscar una nueva manera de ganarse la vida. El PAN y sus militantes inician una nueva etapa de su historia. Habrá que ver cómo la enfrentan.
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viernes, 6 de julio de 2012

El atentado


El doctor Amín Jaafari, un palestino israelita, se casa con Sihem, también palestina, y con ella vive un proceso de ascenso social que se lo permite su carrera de cirujano. Los dos viven una vida acomodada y placentera. Un día una kamikaze hace estallar una bomba en la que mueren 16 personas y produce decenas de heridos. En el hospital Amín trata de salvar todas las vidas que puede. Por la noche agotado vuelve a casa. Su mujer debe regresar ese día de una visita a su abuela. De madrugada su amigo el policía Naveed le llama y le pide vaya al hospital. En él se entera de que su esposa, tiene que identificar el cadáver, es la principal sospechosa del atentado. Su “mundo” se viene a tierra.
Su amiga Kim, colega y compañera de la universidad, ella judía, lo trata de ayudar, pero él se encierra en sí mismo. Está seguro que su mujer no puede haber sido la “asesina”. Días después llega una carta donde ella asume la responsabilidad y le pide perdón. Él se siente culpable y a partir de ese momento entra en una espiral de incomprensión y enojo. Se convierte en una obsesión saber quien “adoctrinó” a Sihem y qué pudo haber pasado. Se da a la pesquisa y en ella surgen preguntas y dudas. Él llega hasta el final y puede reconstruir todo, pero no el proceso interno de su esposa. En esa búsqueda se reencuentra con su familia de la que se había alejado y también con sus costumbres. Vive con ellos lo que sufren sus parientes.
La obra es una denuncia a la violencia, venga de donde venga, y al absurdo de todo tipo de fundamentalismo. Lo hace narrando lo que ocurre. No hay juicios de valor y sí la descripción de los sucesos. La realidad, compleja en sí misma, habla por ella. Su denuncia adquiere así más  fuerza, pero también la complejidad de la vida hace más difícil entender lo que realmente ocurre. No se deben admitir los fundamentalismos y la violencia, pero tienen  una explicación. El libro es muy bueno en la forma y el estilo. Está escrito de una manera que “agarra” y logra mantener todo el tiempo una gran tensión. Inicia en un crecendo que sostiene a lo largo de toda la obra. Es una escritura limpia y directa, pero al mismo tiempo elegante.

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miércoles, 4 de julio de 2012

La vuelta del PRI



La decisión de la mayoría de los votantes, 38%, fue que el PRI volviera a la Presidencia de México. Este sector de la ciudadanía piensa que el Revolucionario Institucional debe hacerse cargo de la conducción del país.
El virtual triunfador, Enrique Peña Nieto, y su partido deben ser conscientes y actuar en consecuencia frente a dos realidades: han sido elegidos por una minoría de ciudadanos y existen dudas e incluso temores sobre cuál será el camino que tomará el PRI: la restauración del viejo régimen o seguir la renovación.
En la nueva realidad del país, mientras no exista la segunda vuelta, el Presidente de la República siempre será electo por una minoría. El padrón es de 79 millones de ciudadanos. De ésos, 32 millones, 38%, decidieron no ejercer su derecho a votar y de los 49 millones que sí lo hicieron, 62% votó por Peña Nieto: 18 millones 630,000. Sólo 25% del padrón.
No existe ninguna duda sobre la legitimidad del nuevo Presidente, pero es necesario tener en cuenta que 60 millones 370,000 ciudadanos, 75%, no votaron por ese candidato. Él está obligado a gobernar para todos y una tarea fundamental es asumir esta realidad y hacer esfuerzos para ganar al proyecto del gobierno, no al partido, a esos ciudadanos que son la mayoría.
A pesar de que el país es otro y que ya no se pueden volver a los tiempos de la opacidad absoluta o al ejercicio del poder presidencial sin contrapeso alguno, hay muchos ciudadanos, la mayoría como se deriva de los números anteriores, que temen que el PRI caiga en la tentación, así lo he oído de algunos, de restaurar viejas prácticas.
El nuevo Presidente electo, quien tomará posesión el 1 de diciembre, debe tener muy claro esta duda para demostrar que no ha lugar a esa tentación y que su gobierno habrá de continuar con el proceso de profundización y consolidación de la democracia que el país vive desde 1997 y de manera más clara a partir del 2000.
La contribución del Revolucionario Institucional a ese proceso es evidente y sin la actitud y las acciones que tomó para crear, por ejemplo, el IFE, autónomo y ciudadano, y reconocer su derrota en el 2000 y el 2006 el país no estaría en la ruta de la maduración democrática en la que ahora se encuentra en la que siguen presentes todavía muchos problemas.
Todo indica, así lo ha declarado el virtual Presidente electo, que está decidido a gobernar para todos y a seguir impulsando las transformaciones democráticas que el país requiere que implican no dar marcha atrás a la rueda de la historia. Si el nuevo Presidente y su partido no hacen realidad estas promesas metería al país en una dinámica de tensión que nadie desea.
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