miércoles, 3 de octubre de 2012

Carros mexicanos, viento a favor

México es el octavo productor mundial de vehículos con 2 millones 700,000 unidades en el 2011, producción récord, y ocupó el quinto lugar como exportador con 2 millones 150,000 unidades, también récord, de acuerdo con la Organización Internacional de Productores de Vehículos Automotores (OICA).

En el primer semestre del 2012, la producción alcanzó 1 millón 418,000 vehículos, con un promedio mensual de 236,000 unidades. Todo indica que el número al final del año supere los 2 millones 800,000 unidades, según proyecciones de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

De cada cinco vehículos que se producen en México, cuatro se exportan. Las unidades van a 50 países, 60% a Estados Unidos (antes era 80%), a América Latina 16% y el restante 24% va a los otros continentes.

La IHS Global Insight estima que para el 2016, la producción de vehículos en el país será de 4 millones, 1 millón 300,000 más que ahora, impulsada, sobre todo, por las exportaciones.

Los especialistas explican el éxito de las exportaciones por cinco razones: la ubicación geográfica (vecindad con la economía más grande del mundo); tratados de libre comercio; calidad de la infraestructura; costos competitivos; experiencia en el sector, y sobre todo, manufactura de clase mundial garantizada por una mano de obra altamente calificada.

Los expertos reconocen también que la apertura comercial, a partir del TLCAN en 1994, obligó a elevar la competitividad, para poder ingresar a los mercados internacionales después de 40 años de proteger el mercado nacional, que inicia con la nacionalización de la industria en 1960. El cuello de botella de la industria automotriz es el mercado interno generado por la importación de autos chocolate, que vienen de Estados Unidos. En el 2011 sumaron 600,000 y en el primer semestre de este año son 200,000, 45% menor al año anterior. En los últimos siete años han ingresado 6 millones 500,000 vehículos en estas condiciones.

La otra razón es el escaso financiamiento, ya que en el país sólo se financia 51% de los vehículos que se venden y en las naciones desarrolladas es 70 u 80 por ciento. En México, en los 90 se financiaba 60% de las ventas, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

En el 2011, 1 millón 400,000 mexicanos se hicieron de un carro: compraron uno nuevo 900,000, de ellos 550,000 hechos en México y 600,000 adquirieron uno chocolate en Estados Unidos. Hoy, en México se venden 7.4 autos nuevos por 1,000 habitantes, cuando en Brasil son 19 y en Argentina, 20. El mercado potencial del país es de más de 1 millón 500,000 carros nuevos anuales.

Carros mexicanos, viento a favor


México es el octavo productor mundial de vehículos con 2 millones 700,000 unidades en el 2011, producción récord, y ocupó el quinto lugar como exportador con 2 millones 150,000 unidades, también récord, de acuerdo con la Organización Internacional de Productores de Vehículos Automotores (OICA).

En el primer semestre del 2012, la producción alcanzó 1 millón 418,000 vehículos, con un promedio mensual de 236,000 unidades. Todo indica que el número al final del año supere los 2 millones 800,000 unidades, según proyecciones de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

De cada cinco vehículos que se producen en México, cuatro se exportan. Las unidades van a 50 países, 60% a Estados Unidos (antes era 80%), a América Latina 16% y el restante 24% va a los otros continentes.

La IHS Global Insight estima que para el 2016, la producción de vehículos en el país será de 4 millones, 1 millón 300,000 más que ahora, impulsada, sobre todo, por las exportaciones.

Los especialistas explican el éxito de las exportaciones por cinco razones: la ubicación geográfica (vecindad con la economía más grande del mundo); tratados de libre comercio; calidad de la infraestructura; costos competitivos; experiencia en el sector, y sobre todo, manufactura de clase mundial garantizada por una mano de obra altamente calificada.

Los expertos reconocen también que la apertura comercial, a partir del TLCAN en 1994, obligó a elevar la competitividad, para poder ingresar a los mercados internacionales después de 40 años de proteger el mercado nacional, que inicia con la nacionalización de la industria en 1960. El cuello de botella de la industria automotriz es el mercado interno generado por la importación de autos chocolate, que vienen de Estados Unidos. En el 2011 sumaron 600,000 y en el primer semestre de este año son 200,000, 45% menor al año anterior. En los últimos siete años han ingresado 6 millones 500,000 vehículos en estas condiciones.

La otra razón es el escaso financiamiento, ya que en el país sólo se financia 51% de los vehículos que se venden y en las naciones desarrolladas es 70 u 80 por ciento. En México, en los 90 se financiaba 60% de las ventas, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

En el 2011, 1 millón 400,000 mexicanos se hicieron de un carro: compraron uno nuevo 900,000, de ellos 550,000 hechos en México y 600,000 adquirieron uno chocolate en Estados Unidos. Hoy, en México se venden 7.4 autos nuevos por 1,000 habitantes, cuando en Brasil son 19 y en Argentina, 20. El mercado potencial del país es de más de 1 millón 500,000 carros nuevos anuales.

martes, 2 de octubre de 2012

México, el mayor inversionista de América Latina

En 2011, el más importante inversionista sigue siendo Estados Unidos con 383,800 millones de dólares

En los primeros seis meses de 2012, la inversión directa de las empresas mexicanas en el exterior ascendió a los 11 mil 499 millones de dólares, cifra récord para un semestre, que representa un crecimiento de 112.6 por ciento en relación al año anterior, de acuerdo al Banco de México (BM).

Los empresarios mexicanos invirtieron 9,600 millones de dólares en el mundo, para mantenerse como el principal inversor Latinoamericano en 2011, que ya había sido en 2010, según la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

El máximo histórico de la inversión directa de las empresas mexicanas en el exterior es 2010 cuando alcanzó los 16,000 217 millones de dólares en versión del BM, quien estima que en 2012 se superará esta cifra, para seguir como el mayor inversionista de América Latina.

En 2011, el segundo inversionista fue Colombia con 8,300 millones de dólares, con un crecimiento de 27.5 por ciento con relación al año anterior, y el tercero Chile con 7,300 millones de dólares, un descenso del 16.3 por ciento.

Brasil, que en 2010 se ubicó en segundo sitio, detrás de México, ahora no invirtió sino que tuvo un saldo negativo de 9,300 millones de dólares, que implica una desinversión de las empresas brasileñas en el extranjero.

La Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel mundial sumó 1 billón 664,000 millones de dólares en 2011, un aumento del 16.5 por ciento en relación al 2010, pero todavía 25 por ciento abajo del máximo histórico del 2007.

En 2011, el más importante inversionista sigue siendo Estados Unidos con 383,800 millones de dólares, un alza de 16.7 por ciento con relación a 2010, seguido muy atrás por Japón, con 115,600 millones, luego Francia con 106,600 millones de dólares y cuarto lugar Reino Unido con 103,000 millones de dólares.

La UNCTAD señala que la IED de 2011, no se tradujo en una expansión equivalente de la capacidad de producción, porque buena parte de la misma se destinó a fusiones, adquisición de empresas ya existentes y a incrementos del monto de las reservas en efectivo mantenidas por las filiales extranjeras.

viernes, 21 de septiembre de 2012

El futuro de la fe


Los 15 capítulos del libro tratan de los más diversos temas, pero dos son las tesis centrales: La primera es la distinción que debe hacerse entre las creencias y la fe y la segunda la propuesta de que en la historia del cristianismo deben considerarse tres grandes etapas



Harvey Cox

Editorial Océano

México, 2011

pp. 276



El texto se publica en coincidencia con el momento que Cox se jubila, después de dar clases por 44 años en la Universidad de Harvard. Los 15 capítulos del libro tratan de los más diversos temas, pero dos son las tesis centrales: La primera es la distinción que debe hacerse entre las creencias y la fe y la segunda la propuesta de que en la historia del cristianismo deben considerarse tres grandes etapas: la etapa de la fe; la de las creencias y la del espíritu.

La primera tesis sostiene que la creencia o creencias hablan de un conjunto de nomas o disposiciones en las cuales “creer”, establecidas por una jerarquía, pero éstas, aunque con mucha frecuencia se les confunda o incluso se le considere la misma cosa, nada tienen que ver con la fe. Ésta última hace relación a una experiencia personal interior que en el caso de los cristianos llama al seguimiento de Jesús, y es de orden bien distinta a un catálogo de “verdades” supuestamente reveladas a las cuales se les da cumplimiento.

La segunda tesis propone que la primera etapa del cristianismo coincide con los tres primeros siglos cuando todavía no hay una institución y las comunidades cristianas, cada una diferente de la otra, se preocupan por seguir a Jesús y no por la ortodoxia. La segunda es la de las creencias y nace cuando el emperador Constantino declara al cristianismo como la religión oficial del Estado romano. Esta etapa dura XV siglos. La preocupación se centra en las creencias, en la institución y en el papel de los jerarcas. El seguimiento de Jesús pasa a un segundo plano o resulta irrelevante. Lo importante es la ortodoxia de las creencias y la fidelidad a las mismas. La tercera es la del espíritu que se inició hace un siglo. Lo que cuenta en esta es la fe y no la ortodoxia. Se asemeja mucho al espíritu del que y en el que vivían las primeras comunidades cristianas. Ejemplo de esta realidad son las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) dentro de la iglesia católica y el movimiento pentecostal progresista o social en las iglesias protestantes o evangélicas.

Las dos grandes tesis anteriores valen para el cristianismo y sus diversas iglesias, pero también la extrapola a las otras religiones y encuentra un fenómeno semejante, que trata de probar a partir de información que siempre resulta interesante y muchas veces nueva, en el budismo, el hinduismo, el islamismo, el judaísmo y otras expresiones de la fe. Él asume que en todo el mundo la religión prospera y se expande, sobre todo en lo que llama el Sur global, pero se trata de un movimiento que no es jerárquico, que está en manos de los fieles y que se preocupa por la realidad, por la justicia y los problemas sociales. Son expresiones que cada vez más se solidarizan con los pobres.

El autor plantea que nunca hubo “una” comunidad cristiana primitiva sino que existieron “muchas” comunidades cristianas en los primeros siglos del movimiento de fe desatado por Jesús. Cada una hacía su propia interpretación. No hay lugar todavía para la herejía y la ortodoxia, que son términos que se establecen después del primer Concilio Universal convocado en Nicea, hoy Turquía, por el emperador Constantino en 325, al que asisten 250 obispos.

Resulta interesante su aproximación al fenómeno del “fundamentalismo” de las iglesias protestantes y evangélicas en Estados Unidos y también del movimiento pentecostal al interior de las mismas y también con expresiones en el catolicismo. Cox distingue un pentacostalismo, expresión de los tiempos del espíritu, conservador y otro progresista.

Sin haber leído antes en directo las obras de Cox, pero sí de conocer sus ideas, me parece que en este texto resume sus grandes preocupaciones teológicas y también da cuenta de sus agudas intuiciones y propuestas. El texto es ágil y bien escrito. Ofrece una información amplia y profunda sobre el fenómeno de la creencia y la fe no sólo en el cristianismo sino también de otras expresiones a nivel mundial.



*Versión original: The future of faith, HarperONe, 2009. La traducción es de Enrique Mercado.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El PRD: hacerse de izquierda

El PRD ha ocupado, en ausencia de otras posibilidades, el espacio que corresponde a la izquierda a partir de una plataforma ideológica y programática fundada en los principios del “nacionalismo revolucionario” de cuño priísta, que este partido abandonó después de la Presidencia de José López Portillo.

A 23 años de su fundación, el PRD no ha podido elaborar un marco ideológico y programático realmente de izquierda. Las explicaciones son muchas, pero una fundamental es que quienes dan impulso y convierten al partido en una verdadera alternativa político-electoral eran precisamente los herederos del “nacionalismo revolucionario”.

Salen del PRI precisamente porque esa posición ya no tiene espacio. Los retazos de la izquierda -militantes de diversas guerrillas, del Partido Comunista (PC), del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y de otras pequeñas fuerzas- se integran a ese esfuerzo y juntos crean el PRD.

La fuerza del nacionalismo revolucionario, por la trayectoria de algunos líderes y por su imagen nacional, es quien se impone y da la tónica hasta el día de hoy. Un alto dirigente del PRD me decía hace tres años que estaban urgidos de despriizar la propuesta del PRD.

Andrés Manuel López Obrador, el heredero más claro del nacionalismo revolucionario, con su liderazgo y fuerza electoral dio millones de votos al PRD, pero a cambio de enarbolar su plataforma, que abrevó en el PRI, y de que éste renunciara a las posturas propias de la izquierda del siglo XXI.

El abandono de López Obrador abre la posibilidad para que el PRD elabore, ahora sí, una propuesta ideológica y programática de izquierda y a tono con la realidad del país. El porcentaje de los mexicanos que se identifican todavía con el nacionalismo revolucionario sigue siendo alto, pero tienen un límite y ya no va a crecer.

Un amplio sector de la sociedad mexicana, éste sí en ascenso, se identifica con las posiciones de izquierda del siglo XXI y tiene una abierta simpatía con las propuestas ideológicas y programáticas de los socialistas brasileños, chilenos, uruguayos y también franceses y escandinavos.

El PRD está en una posibilidad única, que no ha tenido desde su fundación, para convertirse en un real partido de izquierda y por lo mismo dejar atrás el nacionalismo revolucionario que lo ha mantenido al margen del movimiento internacional de la izquierda.

Esta construcción no va a resultar fácil, ya que un buen número de perredistas se ha formado en las posiciones anteriores y no en las propias de la izquierda, que incluso considera como neoliberales; por sólo poner un ejemplo, la decisión de los socialistas brasileños de llevar a Petrobras a la Bolsa de Nueva York.

El reto que tiene el PRD es formidable y el aporte que le puede hacer a México, extraordinario. Se trata de dotar al país de una real izquierda y que ésta sea del siglo XXI, acorde con la nueva realidad del mundo y de un país inmerso en ella. La tarea es enorme, pero también los resultados derivados de la misma.

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Fin del Cártel del Golfo?


La Marina de México detuvo a José Eduardo Costilla Sánchez, El Coss, el pasado 12 de septiembre en Tamaulipas, la cabeza más importante del Cártel del Golfo, y un día antes arrestó a Mario Cárdenas Guillen, El Gordo, hermano de Osiel y Antonio, que encabezaba un grupo minoritario del cártel.

Estos golpes terminan con los nombres más conocidos del cártel, pero no necesariamente implica su desaparición. Los especialistas sostienen que el cártel seguirá activo, se habla de que el liderazgo puede ser ocupado por Juan González, y que continuará la disputa con Los Zetas, sus antiguos aliados, por el control de Tamaulipas y Nuevo León.

El Cártel del Golfo, lo funda Juan Nepomuceno Guerra, que se dedicaba al contrabando de alcohol, en la década de los treinta. En los setenta Juan García Ábrego, su sobrino, se convierte en el líder hasta que es detenido y extraditado a Estados Unidos en 1995.

El liderazgo pasa a Osiel Cárdenas Guillén, encarcelado en 2003, cuando la conducción queda en manos de Antonio Cárdenas Guillén, Tony Tormenta, y Jorge Eduardo Costilla Sánchez, El Coss.

En 1999, Osiel recluta a Los Zetas como brazo armado. En el reclusorio de La Palma (hoy Altiplano) continuó manteniendo el liderazgo hasta ser extraditado a Estados Unidos en enero de 2007. Los Zetas, dirigidos por Heriberto Lazcano (El Lazca) y Miguel Treviño Morales rompen en ese momento con el Cártel del Golfo.

Inicia la guerra por las plazas de Tamaulipas, sede del cártel, y de las regiones donde éste mantiene presencia. El Cártel del Golfo actúa en 15 estados de la República y en Estados Unidos. En noviembre de 2010 cae Antonio Cárdenas Guillén (Tony Tormenta) abatido por la Marina mexicana, después de seis intensas horas de combate y queda como líder absoluto Costilla Sánchez, El Coss.

Éste fue lugarteniente de Osiel Cárdenas Guillén y cuando es encarcelado toma el control del grupo asociado con Antonio Cárdenas Guillen, Héctor Manuel Sauceda Gamboa (El Karis), abatido por la Policía Federal (PF) en febrero de 2009, y Heriberto Lazcano (El Lazca). El gobierno de México ofrece 30 millones de pesos y el de Estados Unidos cinco millones, por información que lleve a su captura.

El cártel, por la configuración del terreno, en Tamaulipas no hay montañas, ha utilizado como parte central de su estrategia la compra de las autoridades, sobre todo de policías municipales y estatales, pero en meses pasados ha quedado claro que también tenían acuerdos con autoridades estatales e incluso algún gobernador.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Chávez vs Capriles


El presidente Hugo Chávez intenta reelegirse, de manera ininterrumpida, por cuarta ocasión en la elección del próximo 7 de octubre en Venezuela. La oposición va por primera vez unida con el candidato Henrique Capriles, que fuera Gobernador del capitalino estado de Miranda, una de las plazas electorales más importantes del país.

Dos de las últimas encuestas dan empate o proponen como ganador a Capriles, pero la mayoría continúa concediendo a Chávez una ventaja de por lo menos 10 puntos porcentuales. En todas las encuestas se cierra la distancia con la que arrancó el actual Presidente.

Dos puntos dan forma a la campaña de Chávez. Su presencia permanente en los medios aprovechando su condición de Presidente. Las constantes cadenas nacionales de radio y televisión que han caracterizado a su gobierno ahora las ha intensificado. Esos tiempos los utiliza no para hacer propuestas, sino sólo para descalificar a su oponente. El otro elemento es el uso masivo de los recursos que dispone, que son muchos, para “comprar” a los electores otorgándoles beneficios, a través de los programas sociales que impulsa el gobierno, que en esta campaña han “bajado” a las clases medias.

La estrategia de campaña de Capriles contempla dos puntos centrales. Uno es hacerse presente en los lugares más lejanos de la geografía venezolana. En los pueblos más recónditos visita casa por casa y pide a sus moradores que voten por él. Ya ha recorrido más de 200. Ahí donde Chávez es más querido intenta restarle votos. El otro es que nunca ha caído en la provocación de responder a los insultos de Chávez y siempre hace propuestas para mejorar las muchas cosas que ahora no funcionan bien en el país.

En julio del 2011, Chávez anunció que tenía cáncer y a partir de esa fecha se ha sometido a tres operaciones. Él dice que está bien e incluso ya anunció que irá por la quinta reelección en el 2019. En sus discursos dice a sus seguidores: “Quisiera llegar a viejo y retirarme por una sabana a la orilla de un río (...), pero ustedes dirán si algún día me liberan de nuevo, para volver libre otra vez por allí o sigo aquí y tengo que quedarme rodilla a tierra con ustedes hasta el último día de mi vida”.

Capriles dice estar seguro de que “el pueblo vencerá el miedo y Venezuela encontrará el progreso”. En sus recorridos ofrece soluciones viables a los grandes problemas que aquejan al país y se contrasta de la corrupción e ineficiencia que caracterizan al gobierno chavista, que sigue siendo popular, pero incapaz de incentivar la producción o contener la inflación, que es la más grande del continente. Falta poco menos de un mes para saber si Capriles, un candidato que nunca ha perdido una elección popular, con un discurso moderado y propositivo, logra derrocar a Chávez con un discurso populista de viejo cuño. Por lo pronto, es un hecho que se ha reducido la distancia entre ambos y también que Capriles crece en la intención de voto. La moneda está en el aire.