miércoles, 10 de octubre de 2012
Decálogo del Ciudadano Socialmente Responsable
El decálogo pretende orientar e impulsar la responsabilidad social y el compromiso comunitario de las personas en lo individual.
El decálogo pretende orientar e impulsar la responsabilidad social y el compromiso comunitario de las personas en lo individual. La propuesta parte de la concepción de que todos, gobierno y sociedad civil, integramos el Estado y como tal nos corresponde la construcción de lo público, del bien común.
En él, se establecen principios básicos de cómo participar en esa gran tarea. Fue elaborado por el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), organización sin fines de lucro que, como parte de sus tareas y responsabilidades, se dedica a la promoción de una cultura que se propone animar la responsabilidad social y la participación ciudadana.
El ciudadano socialmente responsable:
1) Participa en los procesos de elección de las autoridades, ejerciendo su derecho al voto.
2) Cumple las leyes y normas que rigen la convivencia social y respeta las autoridades que de ella emanan.
3) Paga los impuestos que le corresponden, promueve y exige la trasparencia y el buen uso de los recursos.
4) Es corresponsable del desarrollo del bienestar de su comunidad y su país. Participa identificando problemas públicos y proponiendo soluciones.
5) Actúa bajo principios y valores de respeto y tolerancia a la pluralidad y a la diversidad. El respeto al derecho ajeno es la paz.
6) Cuida los bienes comunes y colabora en su preservación y su mantenimiento.
7) Cuida y respeta el medio ambiente y hace uso adecuado de los recursos naturales.
Contribuye a preservar la identidad y el legado cultural de las diversas comunidades y pueblos que conforman el país.
9) Aporta tiempo, talento y recursos a favor de la comunidad.
10) Es solidario con los demás.
Son principios que proponen una ética del actuar ciudadano en la construcción de la comunidad, del Estado, y del comportamiento que debe normar la relación entre los ciudadanos y de estos son el gobierno. Quien quiera conocer el video sobre el decálogo puede verlo en www.cemefi.org. El CEMEFI invita a difundirlo.
lunes, 8 de octubre de 2012
Los beneficios de la legalización
El consumo de drogas es un problema de carácter social como el tabaco, el alcohol y la prostitución, que siempre han estado y seguirán presentes en la sociedad. Los estados han encontrado soluciones medianamente aceptables para administrar la realidad de la prostitución y el consumo de las drogas legales: el tabaco y el alcohol; ahora toca hacerlo con las drogas ilegales.
La estrategia punitiva y de prohibición contra el consumo de drogas, que inicia en la década de los 70 a impulso del Presidente Richard Nixon, ha fracasado. La evidencia indica que en los últimos 40 años no se ha reducido el consumo, la corrupción, el poder de los narcotraficantes ni la violencia y sí hay pruebas de que estos problemas han aumentado.
La experiencia, aunque escasa, y la investigación muestran que es falsa la afirmación de que la legalización trae consigo el aumento de la demanda. Todo indica que más bien sucede lo contrario como ocurrió en Holanda. Es necesario innovar y caminar por nuevas rutas. Si se sigue haciendo lo mismo sólo se obtendrán los actuales resultados.
La legalización de las drogas debe ser un proceso gradual que inicie con la marihuana, que representa 70% de todas las drogas que se consumen en los países y ofrece menores riesgos para la salud.
¿Cuáles serían los beneficios de la legalización, de su producción, comercialización y consumo? Entre otros:
Poner fin al mercado ilegal que reduciría la corrupción y la violencia que le están asociadas.
Reducir la ganancia del crimen organizado y con ello su capacidad de maniobra.
Los gobiernos dejan de gastar las enormes cantidades que hoy destinan a la lucha contra el narcotráfico.
Los gobiernos controlan el mercado y establecen las normas para realizar la actividad.
Los gobiernos fácilmente darían seguimiento a los grupos que venden, así como a sus cuentas e inversiones.
Los gobiernos reciben impuestos generados por la venta legal de drogas, que son más altos que los del tabaco y el alcohol.
Se rompe el círculo perverso entre la venta de drogas y los fabricantes de armas. Son éstas y no las drogas las que matan.
Se reducen los problemas de salud asociados al consumo ilegal y evitan los problemas sociales aparejados (prostitución, robos, etcétera).
Los gobiernos y la sociedad tienen mayor margen de maniobra para impulsar campañas educativas y de prevención.
El tema de las drogas desaparece de la agenda de la relación con Estados Unidos.
A la legalización seguiría la regulación del mercado de tabaco y de alcohol. Las preguntas son muchas: ¿quien controla los mercados ilegales podrá transitar a empresario legal? ¿Las grandes corporaciones del tabaco o del alcohol se harían las dueñas del negocio? ¿Los “dueños” del mercado serán remplazados por una nueva generación de empresarios especializados?
La estrategia punitiva y de prohibición contra el consumo de drogas, que inicia en la década de los 70 a impulso del Presidente Richard Nixon, ha fracasado. La evidencia indica que en los últimos 40 años no se ha reducido el consumo, la corrupción, el poder de los narcotraficantes ni la violencia y sí hay pruebas de que estos problemas han aumentado.
La experiencia, aunque escasa, y la investigación muestran que es falsa la afirmación de que la legalización trae consigo el aumento de la demanda. Todo indica que más bien sucede lo contrario como ocurrió en Holanda. Es necesario innovar y caminar por nuevas rutas. Si se sigue haciendo lo mismo sólo se obtendrán los actuales resultados.
La legalización de las drogas debe ser un proceso gradual que inicie con la marihuana, que representa 70% de todas las drogas que se consumen en los países y ofrece menores riesgos para la salud.
¿Cuáles serían los beneficios de la legalización, de su producción, comercialización y consumo? Entre otros:
Poner fin al mercado ilegal que reduciría la corrupción y la violencia que le están asociadas.
Reducir la ganancia del crimen organizado y con ello su capacidad de maniobra.
Los gobiernos dejan de gastar las enormes cantidades que hoy destinan a la lucha contra el narcotráfico.
Los gobiernos controlan el mercado y establecen las normas para realizar la actividad.
Los gobiernos fácilmente darían seguimiento a los grupos que venden, así como a sus cuentas e inversiones.
Los gobiernos reciben impuestos generados por la venta legal de drogas, que son más altos que los del tabaco y el alcohol.
Se rompe el círculo perverso entre la venta de drogas y los fabricantes de armas. Son éstas y no las drogas las que matan.
Se reducen los problemas de salud asociados al consumo ilegal y evitan los problemas sociales aparejados (prostitución, robos, etcétera).
Los gobiernos y la sociedad tienen mayor margen de maniobra para impulsar campañas educativas y de prevención.
El tema de las drogas desaparece de la agenda de la relación con Estados Unidos.
A la legalización seguiría la regulación del mercado de tabaco y de alcohol. Las preguntas son muchas: ¿quien controla los mercados ilegales podrá transitar a empresario legal? ¿Las grandes corporaciones del tabaco o del alcohol se harían las dueñas del negocio? ¿Los “dueños” del mercado serán remplazados por una nueva generación de empresarios especializados?
viernes, 5 de octubre de 2012
El escuincluito, el caimán y la serpiente
José Antonio Flores Farfán y Cleofas Ramírez Celestino
CIESAS y Ediciones ERA
México, 2008
pp.63
Una narración náhuatl del Alto Balsas en Guerrero. Un pescador es devorado por un caimán, pero le pide que lo deje ir. El caimán acepta a cambio de que le entregue a su hijo. El pescador le cuenta a su mujer. La hija oye y le dice a su hermano que huya, pero no lo hace. En la mañana temprano el padre lo entregará al caimán. El niño lleva un pequeño machete. Cuando el caimán lo devora le corta la “panza” y el caimán muere y lo suelta. El niño por temor ya no regresa a su casa y empieza a viajar. Un día se encuentra con que un águila, un tigre y un lobo que matan a una res, pero no se la pueden comer porque no tienen con que cortarla. Él les presta su machete. Ellos en agradecimiento le dicen que cuando tenga necesidad los llame.
En su peregrinar llega a un pueblo donde todos los días hay que entregarle una víctima a una gran serpiente. Él llama a sus amigos los animales, para que la ayuden a deshacerse de la serpiente. Lo hacen y salvan la vida de la víctima de ese día. Un campesino reclama a la muchacha porque dice que él la salvó. En la comisaría se arma la discusión y aparece, entonces, quien de verdad la rescató. Ella lo reconoce y se casan y “los dos vivieron por siempre muy felices”. Es una hermosa edición bilingüe náhuatl y español que se ilustra con 37 láminas hechas en papel amate y otras tantas viñetas. La publicación es un trabajo conjunto del CIESAS y Linguapax, una organización internacional con sede en Barcelona dedicada al rescate del patrimonio lingüístico mundial.
Autores: Cleofás Ramírez oyó la historia de Miguel Parra en Xalitla, Guerrero. De él es la primera recopilación, traducción del náhuatl y las ilustraciones. De José Antonio Flores es la versión final el texto en náhuatl y castellano.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Carros mexicanos, viento a favor
México es el octavo productor mundial de vehículos con 2 millones 700,000 unidades en el 2011, producción récord, y ocupó el quinto lugar como exportador con 2 millones 150,000 unidades, también récord, de acuerdo con la Organización Internacional de Productores de Vehículos Automotores (OICA).
En el primer semestre del 2012, la producción alcanzó 1 millón 418,000 vehículos, con un promedio mensual de 236,000 unidades. Todo indica que el número al final del año supere los 2 millones 800,000 unidades, según proyecciones de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
De cada cinco vehículos que se producen en México, cuatro se exportan. Las unidades van a 50 países, 60% a Estados Unidos (antes era 80%), a América Latina 16% y el restante 24% va a los otros continentes.
La IHS Global Insight estima que para el 2016, la producción de vehículos en el país será de 4 millones, 1 millón 300,000 más que ahora, impulsada, sobre todo, por las exportaciones.
Los especialistas explican el éxito de las exportaciones por cinco razones: la ubicación geográfica (vecindad con la economía más grande del mundo); tratados de libre comercio; calidad de la infraestructura; costos competitivos; experiencia en el sector, y sobre todo, manufactura de clase mundial garantizada por una mano de obra altamente calificada.
Los expertos reconocen también que la apertura comercial, a partir del TLCAN en 1994, obligó a elevar la competitividad, para poder ingresar a los mercados internacionales después de 40 años de proteger el mercado nacional, que inicia con la nacionalización de la industria en 1960. El cuello de botella de la industria automotriz es el mercado interno generado por la importación de autos chocolate, que vienen de Estados Unidos. En el 2011 sumaron 600,000 y en el primer semestre de este año son 200,000, 45% menor al año anterior. En los últimos siete años han ingresado 6 millones 500,000 vehículos en estas condiciones.
La otra razón es el escaso financiamiento, ya que en el país sólo se financia 51% de los vehículos que se venden y en las naciones desarrolladas es 70 u 80 por ciento. En México, en los 90 se financiaba 60% de las ventas, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).
En el 2011, 1 millón 400,000 mexicanos se hicieron de un carro: compraron uno nuevo 900,000, de ellos 550,000 hechos en México y 600,000 adquirieron uno chocolate en Estados Unidos. Hoy, en México se venden 7.4 autos nuevos por 1,000 habitantes, cuando en Brasil son 19 y en Argentina, 20. El mercado potencial del país es de más de 1 millón 500,000 carros nuevos anuales.
En el primer semestre del 2012, la producción alcanzó 1 millón 418,000 vehículos, con un promedio mensual de 236,000 unidades. Todo indica que el número al final del año supere los 2 millones 800,000 unidades, según proyecciones de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
De cada cinco vehículos que se producen en México, cuatro se exportan. Las unidades van a 50 países, 60% a Estados Unidos (antes era 80%), a América Latina 16% y el restante 24% va a los otros continentes.
La IHS Global Insight estima que para el 2016, la producción de vehículos en el país será de 4 millones, 1 millón 300,000 más que ahora, impulsada, sobre todo, por las exportaciones.
Los especialistas explican el éxito de las exportaciones por cinco razones: la ubicación geográfica (vecindad con la economía más grande del mundo); tratados de libre comercio; calidad de la infraestructura; costos competitivos; experiencia en el sector, y sobre todo, manufactura de clase mundial garantizada por una mano de obra altamente calificada.
Los expertos reconocen también que la apertura comercial, a partir del TLCAN en 1994, obligó a elevar la competitividad, para poder ingresar a los mercados internacionales después de 40 años de proteger el mercado nacional, que inicia con la nacionalización de la industria en 1960. El cuello de botella de la industria automotriz es el mercado interno generado por la importación de autos chocolate, que vienen de Estados Unidos. En el 2011 sumaron 600,000 y en el primer semestre de este año son 200,000, 45% menor al año anterior. En los últimos siete años han ingresado 6 millones 500,000 vehículos en estas condiciones.
La otra razón es el escaso financiamiento, ya que en el país sólo se financia 51% de los vehículos que se venden y en las naciones desarrolladas es 70 u 80 por ciento. En México, en los 90 se financiaba 60% de las ventas, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).
En el 2011, 1 millón 400,000 mexicanos se hicieron de un carro: compraron uno nuevo 900,000, de ellos 550,000 hechos en México y 600,000 adquirieron uno chocolate en Estados Unidos. Hoy, en México se venden 7.4 autos nuevos por 1,000 habitantes, cuando en Brasil son 19 y en Argentina, 20. El mercado potencial del país es de más de 1 millón 500,000 carros nuevos anuales.
Carros mexicanos, viento a favor
México es el octavo productor mundial de vehículos con 2 millones 700,000 unidades en el 2011, producción récord, y ocupó el quinto lugar como exportador con 2 millones 150,000 unidades, también récord, de acuerdo con la Organización Internacional de Productores de Vehículos Automotores (OICA).
En el primer semestre del 2012, la producción alcanzó 1 millón 418,000 vehículos, con un promedio mensual de 236,000 unidades. Todo indica que el número al final del año supere los 2 millones 800,000 unidades, según proyecciones de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
De cada cinco vehículos que se producen en México, cuatro se exportan. Las unidades van a 50 países, 60% a Estados Unidos (antes era 80%), a América Latina 16% y el restante 24% va a los otros continentes.
La IHS Global Insight estima que para el 2016, la producción de vehículos en el país será de 4 millones, 1 millón 300,000 más que ahora, impulsada, sobre todo, por las exportaciones.
Los especialistas explican el éxito de las exportaciones por cinco razones: la ubicación geográfica (vecindad con la economía más grande del mundo); tratados de libre comercio; calidad de la infraestructura; costos competitivos; experiencia en el sector, y sobre todo, manufactura de clase mundial garantizada por una mano de obra altamente calificada.
Los expertos reconocen también que la apertura comercial, a partir del TLCAN en 1994, obligó a elevar la competitividad, para poder ingresar a los mercados internacionales después de 40 años de proteger el mercado nacional, que inicia con la nacionalización de la industria en 1960. El cuello de botella de la industria automotriz es el mercado interno generado por la importación de autos chocolate, que vienen de Estados Unidos. En el 2011 sumaron 600,000 y en el primer semestre de este año son 200,000, 45% menor al año anterior. En los últimos siete años han ingresado 6 millones 500,000 vehículos en estas condiciones.
La otra razón es el escaso financiamiento, ya que en el país sólo se financia 51% de los vehículos que se venden y en las naciones desarrolladas es 70 u 80 por ciento. En México, en los 90 se financiaba 60% de las ventas, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).
En el 2011, 1 millón 400,000 mexicanos se hicieron de un carro: compraron uno nuevo 900,000, de ellos 550,000 hechos en México y 600,000 adquirieron uno chocolate en Estados Unidos. Hoy, en México se venden 7.4 autos nuevos por 1,000 habitantes, cuando en Brasil son 19 y en Argentina, 20. El mercado potencial del país es de más de 1 millón 500,000 carros nuevos anuales.
martes, 2 de octubre de 2012
México, el mayor inversionista de América Latina
En 2011, el más importante inversionista sigue siendo Estados Unidos con 383,800 millones de dólares
En los primeros seis meses de 2012, la inversión directa de las empresas mexicanas en el exterior ascendió a los 11 mil 499 millones de dólares, cifra récord para un semestre, que representa un crecimiento de 112.6 por ciento en relación al año anterior, de acuerdo al Banco de México (BM).
Los empresarios mexicanos invirtieron 9,600 millones de dólares en el mundo, para mantenerse como el principal inversor Latinoamericano en 2011, que ya había sido en 2010, según la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).
El máximo histórico de la inversión directa de las empresas mexicanas en el exterior es 2010 cuando alcanzó los 16,000 217 millones de dólares en versión del BM, quien estima que en 2012 se superará esta cifra, para seguir como el mayor inversionista de América Latina.
En 2011, el segundo inversionista fue Colombia con 8,300 millones de dólares, con un crecimiento de 27.5 por ciento con relación al año anterior, y el tercero Chile con 7,300 millones de dólares, un descenso del 16.3 por ciento.
Brasil, que en 2010 se ubicó en segundo sitio, detrás de México, ahora no invirtió sino que tuvo un saldo negativo de 9,300 millones de dólares, que implica una desinversión de las empresas brasileñas en el extranjero.
La Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel mundial sumó 1 billón 664,000 millones de dólares en 2011, un aumento del 16.5 por ciento en relación al 2010, pero todavía 25 por ciento abajo del máximo histórico del 2007.
En 2011, el más importante inversionista sigue siendo Estados Unidos con 383,800 millones de dólares, un alza de 16.7 por ciento con relación a 2010, seguido muy atrás por Japón, con 115,600 millones, luego Francia con 106,600 millones de dólares y cuarto lugar Reino Unido con 103,000 millones de dólares.
La UNCTAD señala que la IED de 2011, no se tradujo en una expansión equivalente de la capacidad de producción, porque buena parte de la misma se destinó a fusiones, adquisición de empresas ya existentes y a incrementos del monto de las reservas en efectivo mantenidas por las filiales extranjeras.
En los primeros seis meses de 2012, la inversión directa de las empresas mexicanas en el exterior ascendió a los 11 mil 499 millones de dólares, cifra récord para un semestre, que representa un crecimiento de 112.6 por ciento en relación al año anterior, de acuerdo al Banco de México (BM).
Los empresarios mexicanos invirtieron 9,600 millones de dólares en el mundo, para mantenerse como el principal inversor Latinoamericano en 2011, que ya había sido en 2010, según la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).
El máximo histórico de la inversión directa de las empresas mexicanas en el exterior es 2010 cuando alcanzó los 16,000 217 millones de dólares en versión del BM, quien estima que en 2012 se superará esta cifra, para seguir como el mayor inversionista de América Latina.
En 2011, el segundo inversionista fue Colombia con 8,300 millones de dólares, con un crecimiento de 27.5 por ciento con relación al año anterior, y el tercero Chile con 7,300 millones de dólares, un descenso del 16.3 por ciento.
Brasil, que en 2010 se ubicó en segundo sitio, detrás de México, ahora no invirtió sino que tuvo un saldo negativo de 9,300 millones de dólares, que implica una desinversión de las empresas brasileñas en el extranjero.
La Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel mundial sumó 1 billón 664,000 millones de dólares en 2011, un aumento del 16.5 por ciento en relación al 2010, pero todavía 25 por ciento abajo del máximo histórico del 2007.
En 2011, el más importante inversionista sigue siendo Estados Unidos con 383,800 millones de dólares, un alza de 16.7 por ciento con relación a 2010, seguido muy atrás por Japón, con 115,600 millones, luego Francia con 106,600 millones de dólares y cuarto lugar Reino Unido con 103,000 millones de dólares.
La UNCTAD señala que la IED de 2011, no se tradujo en una expansión equivalente de la capacidad de producción, porque buena parte de la misma se destinó a fusiones, adquisición de empresas ya existentes y a incrementos del monto de las reservas en efectivo mantenidas por las filiales extranjeras.
viernes, 21 de septiembre de 2012
El futuro de la fe
Los 15 capítulos del libro tratan de los más diversos temas, pero dos son las tesis centrales: La primera es la distinción que debe hacerse entre las creencias y la fe y la segunda la propuesta de que en la historia del cristianismo deben considerarse tres grandes etapas
Harvey Cox
Editorial Océano
México, 2011
pp. 276
El texto se publica en coincidencia con el momento que Cox se jubila, después de dar clases por 44 años en la Universidad de Harvard. Los 15 capítulos del libro tratan de los más diversos temas, pero dos son las tesis centrales: La primera es la distinción que debe hacerse entre las creencias y la fe y la segunda la propuesta de que en la historia del cristianismo deben considerarse tres grandes etapas: la etapa de la fe; la de las creencias y la del espíritu.
La primera tesis sostiene que la creencia o creencias hablan de un conjunto de nomas o disposiciones en las cuales “creer”, establecidas por una jerarquía, pero éstas, aunque con mucha frecuencia se les confunda o incluso se le considere la misma cosa, nada tienen que ver con la fe. Ésta última hace relación a una experiencia personal interior que en el caso de los cristianos llama al seguimiento de Jesús, y es de orden bien distinta a un catálogo de “verdades” supuestamente reveladas a las cuales se les da cumplimiento.
La segunda tesis propone que la primera etapa del cristianismo coincide con los tres primeros siglos cuando todavía no hay una institución y las comunidades cristianas, cada una diferente de la otra, se preocupan por seguir a Jesús y no por la ortodoxia. La segunda es la de las creencias y nace cuando el emperador Constantino declara al cristianismo como la religión oficial del Estado romano. Esta etapa dura XV siglos. La preocupación se centra en las creencias, en la institución y en el papel de los jerarcas. El seguimiento de Jesús pasa a un segundo plano o resulta irrelevante. Lo importante es la ortodoxia de las creencias y la fidelidad a las mismas. La tercera es la del espíritu que se inició hace un siglo. Lo que cuenta en esta es la fe y no la ortodoxia. Se asemeja mucho al espíritu del que y en el que vivían las primeras comunidades cristianas. Ejemplo de esta realidad son las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) dentro de la iglesia católica y el movimiento pentecostal progresista o social en las iglesias protestantes o evangélicas.
Las dos grandes tesis anteriores valen para el cristianismo y sus diversas iglesias, pero también la extrapola a las otras religiones y encuentra un fenómeno semejante, que trata de probar a partir de información que siempre resulta interesante y muchas veces nueva, en el budismo, el hinduismo, el islamismo, el judaísmo y otras expresiones de la fe. Él asume que en todo el mundo la religión prospera y se expande, sobre todo en lo que llama el Sur global, pero se trata de un movimiento que no es jerárquico, que está en manos de los fieles y que se preocupa por la realidad, por la justicia y los problemas sociales. Son expresiones que cada vez más se solidarizan con los pobres.
El autor plantea que nunca hubo “una” comunidad cristiana primitiva sino que existieron “muchas” comunidades cristianas en los primeros siglos del movimiento de fe desatado por Jesús. Cada una hacía su propia interpretación. No hay lugar todavía para la herejía y la ortodoxia, que son términos que se establecen después del primer Concilio Universal convocado en Nicea, hoy Turquía, por el emperador Constantino en 325, al que asisten 250 obispos.
Resulta interesante su aproximación al fenómeno del “fundamentalismo” de las iglesias protestantes y evangélicas en Estados Unidos y también del movimiento pentecostal al interior de las mismas y también con expresiones en el catolicismo. Cox distingue un pentacostalismo, expresión de los tiempos del espíritu, conservador y otro progresista.
Sin haber leído antes en directo las obras de Cox, pero sí de conocer sus ideas, me parece que en este texto resume sus grandes preocupaciones teológicas y también da cuenta de sus agudas intuiciones y propuestas. El texto es ágil y bien escrito. Ofrece una información amplia y profunda sobre el fenómeno de la creencia y la fe no sólo en el cristianismo sino también de otras expresiones a nivel mundial.
*Versión original: The future of faith, HarperONe, 2009. La traducción es de Enrique Mercado.
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