lunes, 15 de abril de 2013
Los Jesuitas y "The Economist"
Por:Rubén Aguilar Valenzuela
“¿Quiénes son los jesuitas exactamente? Se plantea en su edición del pasado 19 de marzo el semanario londinense The Economist, que se hace la pregunta ante lo sorprendente que resulta que el Papa Francisco sea el “único miembro de la Compañía de Jesús, orden religiosa que data del siglo XVI” que haya sido nombrado como tal en los casi 500 años de existencia de la orden. A continuación trascribo parte del texto:
“La Compañía de Jesús ... (fue) creada por Ignacio de Loyola, un exsoldado español, en 1540, en la actualidad hay más de 12,000 sacerdotes jesuitas y la sociedad es uno de los mayores grupos de la Iglesia Católica romana. Conocidos como los soldados de Cristo (...) su fundador descubrió su vocación, se afirma, después de leer un libro sobre la vida de los santos en un hospital cuando se recupera de las heridas de guerra.
La orden hace hincapié en la educación, en particular su creencia en la importancia del aprendizaje de idiomas y la necesidad de una evangelización misionera en la vida de un sacerdote. Ellos trabajan en las iglesias dentro de las ciudades y pueblos o escuelas y colegios. A diferencia de los sacerdotes diocesanos, que pueden completar sus estudios en cuatro o cinco años, los jesuitas se entrenan durante 12 años y sólo se ordena cuando ya están en los 30 (...) Los jesuitas también prometen no tomar posesión de cargos eclesiásticos, como un obispado, a no ser por orden expresa del Papa.
Este último voto es una de las razones por las cuales la elección del Papa Francisco fue particularmente sorprendente. Según Brendan Callaghan, maestro de Campion Hall, un colegio jesuita en Oxford, muchos jesuitas pensaban que no verían a uno de los suyos en el papado, aunque algunos, como el Papa Francisco, fuera ya Arzobispo. Acostumbrados a estar un poco la margen de la jerarquía de la Iglesia, los jesuitas están marcados por un cuestionamiento y actitud desafiante de vez en cuando hacia la oficina central de la iglesia. Poner un outsider potencial a la cabeza de una institución sumida en dificultades y frente a una disminución de afiliación es un paso valiente. Ya envía señales de los cambios por venir”.
The Economist indica bien el número de los sacerdotes que actualmente tiene la orden, oficialmente 12,737, pero no hace mención a los 1,553 hermanos coadjutores, 2,850 jesuitas en formación y 784 novicios. Así, la Compañía de Jesús contaba, al inicio del 2012, con un total de 17,906 integrantes, que están presentes en 127 países organizados en 85 provincias. La región más numerosa de la orden es ahora la del sur de Asia, con 4,018 jesuitas, seguida de Estados Unidos con 2,619 y el sur de Europa con 2,133.
martes, 9 de abril de 2013
Venezuela: Gana Hugo Chávez
Por: Rubén Aguilar Valenzuela
El anuncio de que el Presidente Hugo Chávez iba a ser embalsamado sólo duró unos días y el gobierno pronto tuvo que salir a explicar que técnicamente ya no era posible hacerlo. A pesar de eso, Chávez muerto, como el Mío Cid, sigue dando la batalla. Él y no Nicolás Maduro, su sucesor, es el candidato oficialista en esta elección venezolana. La oposición volvió a decidirse por Henrique Capriles, que en la última contienda perdió ante el Presidente Chávez, pero su campaña hizo que ésta creciera de manera muy importante.
La actual contienda oficial, que sólo dura 14 días, arrancó el 1 de abril y la elección tendrá lugar el próximo domingo 14 de abril.
Los estudios de opinión dan una ventaja entre 10 y 15 puntos porcentuales a Maduro, en realidad a Chávez, sobre Capriles. En estos siete días se ve imposible que el candidato opositor pueda descontar puntos para ganar ante el “buen” uso que el oficialismo hace de la imagen del Presidente muerto y del inmenso aparato a su disposición que incluye a los medios de comunicación.
El candidato Maduro va en su campaña de dicho en dicho, unos más absurdos que otros, en el intento de imitar a su antecesor, pero sin contar con su historial y carisma, pero sobre todo sin tener la capacidad que Chávez siempre demostró, para entusiasmar y alinear en su favor a la mayoría de los venezolanos.
La oposición hizo bien en ir a esta elección a sabiendas de que tenía todo en su contra. Su proyecto debe ser de mediano y largo plazo.
Las posibilidades de crecer y aumentar el campo de sus simpatía entre la población venezolana son cada vez más amplias ante la situación de un país caracterizado, entre otras cosas, por altos niveles de inflación, escasez, controles de todo tipo, inseguridad y de violencia. Ha sido correcta la decisión de Capriles, en el reducido marco de sus posibilidades, en centrar su discurso en sacar a la luz púbica y concientizar a la sociedad sobre los altos niveles de violencia que existen en Venezuela, uno de los más elevados de América Latina. El gobierno siempre ha tratado de esconder esta realidad.
La inseguridad afecta a todos los estratos de la sociedad venezolana. El número de los homicidios dolosos en el 2012 fue de 16,000 en un país que tiene 29 millones de habitantes. En México, con 115,000 millones de habitantes en ese mismo año fueron 12,000. Los crímenes dolosos en Venezuela son casi cuatro veces más que México. El comparativo indica la gravedad de lo que ocurre en aquel país.
Las posibilidades de la oposición venezolana están en la elección del 2017, una vez que hayan pasado los cuatro años de Maduro, que está muy lejos, aunque lo intenta, de parecerse al desaparecido Presidente Chávez. La oposición después de la elección del domingo debe ratificar a Capriles como su candidato, para la próxima elección, aun cuando ya se sabe que Maduro será el representante oficialista en esa ocasión.
viernes, 5 de abril de 2013
Tonto, Muerto, Bastardo e Inservible
Por: Rubén Aguilar Valenzuela
Como mucha de la literatura que se hace hoy en español, la obra pone un especial cuidado en el estilo y el lenguaje para que ambos hablen por sí solos, en esta historia de un alto ejecutivo que se queda desempleado.
Fecha

Tonto, muerto, bastardo e inservible
Juan José Millás
Editorial Alfaguara
Madrid, 1995
pp.241
En la cuarta de forros se propone: "Un alto ejecutivo se queda en paro y decide rehacer su vida al margen de todo lo que lo rodea, contando con su imaginación como su única aliada. A partir de ahí, y desde el mayor de los sarcasmos, nuestro personaje vivirá como una aventura fantástica cualquier hecho cotidiano. Crea el protagonista un mundo propio, pero con símbolos y gestos universales. Unas veces siendo él mismo, otras haciéndose pasar por otro, otro que actúa con la insolencia y el respaldo de la locura más cruda" y añade que esta obra "es un apasionante juego de encuentros y desencuentros con el amor, la soledad, el sexo, la amistad, la vida y la muerte, en definitiva" y que más que una novela "es también una crítica a nuestra sociedad, hilvanada en un lenguaje lúcido y brillante. Genial".
Como mucha de la literatura que se hace hoy en español la obra pone un especial cuidado en el estilo y el lenguaje, para que ambos hablen por sí solos. Son parte de la obra. Pienso que hay una clara intención de que el lenguaje sea uno de los personajes centrales y si no que el central. Mi impresión es que el tema resulta marginal en la búsqueda de las posibilidades del estilo, de la forma de la lengua. Hay apuntes críticos a la realidad española y también un original juego en el tránsito permanente entre la realidad y el mundo que se ha creado por parte del personaje. El que éste sea un desempleado, fenómeno preocupante en España, no es un accidente. Han pasado 18 años de que apareció por primera vez la novela y el problema del desempleo, la condición que vive el "ejecutivo" de la misma, alcanza ahora a más del 20 por ciento de la población española.
Como mucha de la literatura que se hace hoy en español, la obra pone un especial cuidado en el estilo y el lenguaje para que ambos hablen por sí solos, en esta historia de un alto ejecutivo que se queda desempleado.
Fecha
Tonto, muerto, bastardo e inservible
Juan José Millás
Editorial Alfaguara
Madrid, 1995
pp.241
En la cuarta de forros se propone: "Un alto ejecutivo se queda en paro y decide rehacer su vida al margen de todo lo que lo rodea, contando con su imaginación como su única aliada. A partir de ahí, y desde el mayor de los sarcasmos, nuestro personaje vivirá como una aventura fantástica cualquier hecho cotidiano. Crea el protagonista un mundo propio, pero con símbolos y gestos universales. Unas veces siendo él mismo, otras haciéndose pasar por otro, otro que actúa con la insolencia y el respaldo de la locura más cruda" y añade que esta obra "es un apasionante juego de encuentros y desencuentros con el amor, la soledad, el sexo, la amistad, la vida y la muerte, en definitiva" y que más que una novela "es también una crítica a nuestra sociedad, hilvanada en un lenguaje lúcido y brillante. Genial".
Como mucha de la literatura que se hace hoy en español la obra pone un especial cuidado en el estilo y el lenguaje, para que ambos hablen por sí solos. Son parte de la obra. Pienso que hay una clara intención de que el lenguaje sea uno de los personajes centrales y si no que el central. Mi impresión es que el tema resulta marginal en la búsqueda de las posibilidades del estilo, de la forma de la lengua. Hay apuntes críticos a la realidad española y también un original juego en el tránsito permanente entre la realidad y el mundo que se ha creado por parte del personaje. El que éste sea un desempleado, fenómeno preocupante en España, no es un accidente. Han pasado 18 años de que apareció por primera vez la novela y el problema del desempleo, la condición que vive el "ejecutivo" de la misma, alcanza ahora a más del 20 por ciento de la población española.
miércoles, 3 de abril de 2013
Los que hacen la diferencia
El campo del emprendimiento social atrae en todo el mundo a cada vez más jóvenes, mujeres y hombres, que ven en esta actividad un espacio para su realización personal y también para contribuir a construir un mundo mejor y más justo para todos.
Por: Rubén Aguilar Valenzuela
Se oye hablar cada vez con mayor frecuencia de los “emprendedores sociales”. El tema rebasa los espacios propios de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Los organismos financieros internacionales, también algunos gobiernos, organizan y promueven reuniones sobre el tema, que ahora empiezan a aparecer en revistas empresariales y en los medios de comunicación, aunque todavía de manera marginal.
¿Qué es un emprendedor social? Entre los especialistas del tema existe un acuerdo al señalar que, como parte de la definición, se deben contemplar tres elementos básicos:
Son personas que identifican situaciones injustas que causan la exclusión social de grandes sectores de la población, que por sí mismos no tienen la capacidad de resolver ese problema.
Son personas que identifican las oportunidades que pueden cambiar esa situación injusta y son capaces, con su creatividad e innovación, de crear nuevo valor social.
Son personas que con su acción solucionan o contribuyen a resolver, de manera efectiva, el problema de injusticia detectado y crean un nuevo y estable equilibrio social.
El periódico inglés The Economist sintetiza bien lo que se dice adelante cuando afirma que el emprendedor social: “es en esencia quien desarrolla una respuesta innovadora para un problema social”. Se debería añadir que además ésta es rentable y sostenible.
Los especialistas consideran existen diferencias claras entre lo que hace el emprendedor social con relación al empresario propiamente tal y al funcionario público. Así, uno de los pioneros del emprendimiento social, J. Gregory Dees, plantea que “los emprendedores sociales tienen una misión social explícita en mente. Su principal objetivo es convertir al mundo en un lugar mejor. Ello afecta cómo miden su éxito, y como estructuran sus organizaciones. La mejor medida de éxito para un emprendedor social no es cuántas ganancias hizo, sino cuánto valor social creó”.
El campo del emprendimiento social atrae en todo el mundo a cada vez más jóvenes, mujeres y hombres, que ven en esta actividad, ya no sólo en la empresa, la política, las OSC o el servicio público, un espacio para su realización personal y también para contribuir a construir un mundo mejor y más justo para todos. El sector crece exponencialmente y las experiencias exitosas se multiplican.
Nota: Para la elaboración de este texto se retoman ideas del libro de Bernardo Kliksberg, Emprendedores sociales: Los que hacen la diferencia (Temas, Buenos Aires, 2011).
Por: Rubén Aguilar Valenzuela
Se oye hablar cada vez con mayor frecuencia de los “emprendedores sociales”. El tema rebasa los espacios propios de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Los organismos financieros internacionales, también algunos gobiernos, organizan y promueven reuniones sobre el tema, que ahora empiezan a aparecer en revistas empresariales y en los medios de comunicación, aunque todavía de manera marginal.
¿Qué es un emprendedor social? Entre los especialistas del tema existe un acuerdo al señalar que, como parte de la definición, se deben contemplar tres elementos básicos:
Son personas que identifican situaciones injustas que causan la exclusión social de grandes sectores de la población, que por sí mismos no tienen la capacidad de resolver ese problema.
Son personas que identifican las oportunidades que pueden cambiar esa situación injusta y son capaces, con su creatividad e innovación, de crear nuevo valor social.
Son personas que con su acción solucionan o contribuyen a resolver, de manera efectiva, el problema de injusticia detectado y crean un nuevo y estable equilibrio social.
El periódico inglés The Economist sintetiza bien lo que se dice adelante cuando afirma que el emprendedor social: “es en esencia quien desarrolla una respuesta innovadora para un problema social”. Se debería añadir que además ésta es rentable y sostenible.
Los especialistas consideran existen diferencias claras entre lo que hace el emprendedor social con relación al empresario propiamente tal y al funcionario público. Así, uno de los pioneros del emprendimiento social, J. Gregory Dees, plantea que “los emprendedores sociales tienen una misión social explícita en mente. Su principal objetivo es convertir al mundo en un lugar mejor. Ello afecta cómo miden su éxito, y como estructuran sus organizaciones. La mejor medida de éxito para un emprendedor social no es cuántas ganancias hizo, sino cuánto valor social creó”.
El campo del emprendimiento social atrae en todo el mundo a cada vez más jóvenes, mujeres y hombres, que ven en esta actividad, ya no sólo en la empresa, la política, las OSC o el servicio público, un espacio para su realización personal y también para contribuir a construir un mundo mejor y más justo para todos. El sector crece exponencialmente y las experiencias exitosas se multiplican.
Nota: Para la elaboración de este texto se retoman ideas del libro de Bernardo Kliksberg, Emprendedores sociales: Los que hacen la diferencia (Temas, Buenos Aires, 2011).
martes, 2 de abril de 2013
Avance en las telecomunicaciones
Por: Rubén Aguilar Valenzuela
La demanda histórica para tener una reforma de las telecomunicaciones, que parecía imposible de lograr hace apenas seis meses, es ahora realidad. El trabajo conjunto del gobierno federal y de los tres grandes partidos (PRI, PAN y PRD), en el marco del Pacto por México, lo ha hecho posible. La aprobación de la reforma por una amplia mayoría de los diputados rompe con cotos de poder impuesto por sectores empresariales del ramo y también con el temor del gobierno federal y las fuerzas políticas de enfrentarlos.
Ahora se abre un espacio amplio para desarrollar y democratizar el sector, que por muchos años estuvo concentrado en muy pocos jugadores.
El consenso entre los estudiosos del tema -coincido con ellos- es que se trata de una buena reforma porque devuelve al Estado tramos de la capacidad de decisión que con el tiempo había cedido y también abre la posibilidad de una real competencia y el equilibrio del sector. Con esta reforma, México se moderniza y gana la ciudadanía, que son los consumidores finales.
Entre los logros más evidentes está que ahora pueden participar nuevos jugadores en la radiodifusión y las telecomunicaciones; la creación de mercados convergentes; la fundación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), de carácter autónomo al gobierno; la desaparición de la discrecionalidad a la hora de otorgar concesiones y la posibilidad de Inversión Extranjera Directa en radio y televisión abierta a empresarios de países que otorgue a los mexicanos la misma posibilidad.
Lo que se ha logrado no puede regatearse al gobierno y los partidos. Esto no impide reconocer que toda ley es perfectible y que ésta tiene tramos que pueden mejorar.
Existen ambigüedades en la redacción de algunos artículos que expresan las concesiones que se tuvieron que hacer para llegar al acuerdo.
Está, por ejemplo, la muy barroca construcción del IFT y el excesivo detalle en el articulado que se propone incorporar a la Constitución.
Ahora, la ley aprobada por los diputados tendrá que ir al Senado y lo que se espera de sus integrantes es que la aprueben tal como viene de la Cámara de Diputados o añadan mejoras que la hagan todavía más clara y exigente, pero que de ninguna manera implique un paso atrás de lo que ya se ha logrado.
Después vendrá la redacción del articulado de la ley reglamentaria, que va a normar con precisión lo alcanzado en la reforma, y aquí es donde ahora hay que poner el mayor cuidado, para evitar cualquier interpretación que implique algún retroceso. Ahí, todavía más que las modificaciones a los artículos de la Constitución, es donde se va a ver la envergadura de la reforma. El gobierno y los partidos cuentan con el apoyo de la sociedad, lo deben aprovechar.
La demanda histórica para tener una reforma de las telecomunicaciones, que parecía imposible de lograr hace apenas seis meses, es ahora realidad. El trabajo conjunto del gobierno federal y de los tres grandes partidos (PRI, PAN y PRD), en el marco del Pacto por México, lo ha hecho posible. La aprobación de la reforma por una amplia mayoría de los diputados rompe con cotos de poder impuesto por sectores empresariales del ramo y también con el temor del gobierno federal y las fuerzas políticas de enfrentarlos.
Ahora se abre un espacio amplio para desarrollar y democratizar el sector, que por muchos años estuvo concentrado en muy pocos jugadores.
El consenso entre los estudiosos del tema -coincido con ellos- es que se trata de una buena reforma porque devuelve al Estado tramos de la capacidad de decisión que con el tiempo había cedido y también abre la posibilidad de una real competencia y el equilibrio del sector. Con esta reforma, México se moderniza y gana la ciudadanía, que son los consumidores finales.
Entre los logros más evidentes está que ahora pueden participar nuevos jugadores en la radiodifusión y las telecomunicaciones; la creación de mercados convergentes; la fundación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), de carácter autónomo al gobierno; la desaparición de la discrecionalidad a la hora de otorgar concesiones y la posibilidad de Inversión Extranjera Directa en radio y televisión abierta a empresarios de países que otorgue a los mexicanos la misma posibilidad.
Lo que se ha logrado no puede regatearse al gobierno y los partidos. Esto no impide reconocer que toda ley es perfectible y que ésta tiene tramos que pueden mejorar.
Existen ambigüedades en la redacción de algunos artículos que expresan las concesiones que se tuvieron que hacer para llegar al acuerdo.
Está, por ejemplo, la muy barroca construcción del IFT y el excesivo detalle en el articulado que se propone incorporar a la Constitución.
Ahora, la ley aprobada por los diputados tendrá que ir al Senado y lo que se espera de sus integrantes es que la aprueben tal como viene de la Cámara de Diputados o añadan mejoras que la hagan todavía más clara y exigente, pero que de ninguna manera implique un paso atrás de lo que ya se ha logrado.
Después vendrá la redacción del articulado de la ley reglamentaria, que va a normar con precisión lo alcanzado en la reforma, y aquí es donde ahora hay que poner el mayor cuidado, para evitar cualquier interpretación que implique algún retroceso. Ahí, todavía más que las modificaciones a los artículos de la Constitución, es donde se va a ver la envergadura de la reforma. El gobierno y los partidos cuentan con el apoyo de la sociedad, lo deben aprovechar.
lunes, 1 de abril de 2013
El Jesús Histórico
Por: Rubén Aguilar Valenzuela
A partir de los años 50, pero sobre todo después del Concilio Vaticano II, que termina en 1965, se intensificaron los estudios sobre el Jesús histórico y esa tendencia se ha consolidado y convertido en un campo de investigación que despierta enorme interés y provoca también intensas y muy pertinentes discusiones.
Los investigadores tienen muy claro que los Evangelios no son textos de historia, sino documentos religiosos que expresan y dan testimonio de cómo las primeras comunidades cristianas vivían la fe. En ellos hay una teologización de la historia de Jesús, del Mesías, que se quiere comunicar a los demás, para que también se animen a creer.
Al hablar del Jesús histórico, se hace referencia a lo que con el método propio de la historia se puede realmente conocer de él e implica necesariamente la separación entre el testimonio de la fe, la teologización de su figura y el dato histórico al que se puede acceder. Es una tarea difícil, pero no imposible.
Los investigadores son conscientes que nunca se podrá tener una historia precisa, una real biografía de Jesús, como tampoco se tiene de cientos de grandes personajes históricos, pero que sí es posible, con elevado grado de probabilidad, trazar las grandes líneas maestras de su vida y mensaje, como ocurre también con otros personajes de la historia.
Las primeras comunidades cristianas hicieron suyo al Jesús de la historia, al que vivió en la Palestina de su tiempo y en contacto con sus contemporáneos y no al Jesús histórico, resultado del método de la investigación histórica.
A partir de los años 50, pero sobre todo después del Concilio Vaticano II, que termina en 1965, se intensificaron los estudios sobre el Jesús histórico y esa tendencia se ha consolidado y convertido en un campo de investigación que despierta enorme interés y provoca también intensas y muy pertinentes discusiones.
Los investigadores tienen muy claro que los Evangelios no son textos de historia, sino documentos religiosos que expresan y dan testimonio de cómo las primeras comunidades cristianas vivían la fe. En ellos hay una teologización de la historia de Jesús, del Mesías, que se quiere comunicar a los demás, para que también se animen a creer.
Al hablar del Jesús histórico, se hace referencia a lo que con el método propio de la historia se puede realmente conocer de él e implica necesariamente la separación entre el testimonio de la fe, la teologización de su figura y el dato histórico al que se puede acceder. Es una tarea difícil, pero no imposible.
Los investigadores son conscientes que nunca se podrá tener una historia precisa, una real biografía de Jesús, como tampoco se tiene de cientos de grandes personajes históricos, pero que sí es posible, con elevado grado de probabilidad, trazar las grandes líneas maestras de su vida y mensaje, como ocurre también con otros personajes de la historia.
Las primeras comunidades cristianas hicieron suyo al Jesús de la historia, al que vivió en la Palestina de su tiempo y en contacto con sus contemporáneos y no al Jesús histórico, resultado del método de la investigación histórica.
El Presidente visita al Papa
Por: Rubén Aguilar Valenzuela
El Estado mexicano tiende a dejar de ser jacobino, para volverse laico, aunque todavía, en ciertos sectores del pensamiento, subsisten resabios del primero.
Los cambios constitucionales de 1992, que reconocieron la existencia jurídica de las iglesias, es un detonador que acelera el proceso.
Las relaciones diplomáticas entre el Estado mexicano y el Vaticano se restablecieron el 21 de septiembre de 1992, después que se habían roto en el siglo XIX.
A partir de entonces, la Santa Sede cambió el estatuto de mantener en México a un delegado apostólico, para nombrar a un nuncio apostólico.
Desde entonces, un embajador de México está acreditado en el Vaticano.
En ese marco, como otros 170 jefes de Estado y de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto estuvo presente en la misa, del 19 de marzo pasado, que marca el inicio oficial del pontificado del Papa Francisco.
En el saludo al Obispo de Roma, junto con los otros mandatarios, el Presidente lo invitó a visitar México. Se supo que el Papa le dijo que consideraría la invitación y ésta seguramente habrá de ocurrir en el primero o más tardar en el segundo año de su mandato.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), previamente, para evitar especulaciones emitió un comunicado donde indica: “La presencia del titular del Ejecutivo mexicano en esta ceremonia de relevancia mundial -que reúne a jefes de Estado y/o gobierno y a altas personalidades de diversos países y regiones del mundo- se realiza en apego a los vínculos de amistad, cooperación y respeto que han caracterizado la relación entre México y la Santa Sede”.
El Mandatario mexicano, que como Gobernador del Estado de México hizo una visita oficial al Papa Benedicto XVI, en el 2009, se reunió ahora también con los cuatro cardenales mexicanos y con las autoridades de la Curia Romana.
El Presidente y la SRE destacaron, hubo especial cuidado en eso, las muchas coincidencias que existen entre las posiciones del gobierno mexicano y las del Vaticano.
Con esta vista protocolaria que tienen claros tintes políticos, no puede ser de otra manera, gana el Presidente y su gobierno, pero también el Vaticano y el Papa. Si se tienen relaciones diplomáticas con un país hay que cumplir las cortesías del caso como lo hicieron ahora los jefes de Estado y de gobierno que reconocen al Estado Vaticano.
En México, se dice católica más de 80% de la población, el propio Presidente y su familia se asume como tal, y ciertamente que ésta ha visto con mucha simpatía el encuentro y la actitud del Presidente.
La visita de éste consolida al Papa como un real interlocutor del gobierno mexicano y en su condición de líder moral de los católicos y también como un personaje de carácter mundial. Así, todos ganan.
El Estado mexicano tiende a dejar de ser jacobino, para volverse laico, aunque todavía, en ciertos sectores del pensamiento, subsisten resabios del primero.
Los cambios constitucionales de 1992, que reconocieron la existencia jurídica de las iglesias, es un detonador que acelera el proceso.
Las relaciones diplomáticas entre el Estado mexicano y el Vaticano se restablecieron el 21 de septiembre de 1992, después que se habían roto en el siglo XIX.
A partir de entonces, la Santa Sede cambió el estatuto de mantener en México a un delegado apostólico, para nombrar a un nuncio apostólico.
Desde entonces, un embajador de México está acreditado en el Vaticano.
En ese marco, como otros 170 jefes de Estado y de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto estuvo presente en la misa, del 19 de marzo pasado, que marca el inicio oficial del pontificado del Papa Francisco.
En el saludo al Obispo de Roma, junto con los otros mandatarios, el Presidente lo invitó a visitar México. Se supo que el Papa le dijo que consideraría la invitación y ésta seguramente habrá de ocurrir en el primero o más tardar en el segundo año de su mandato.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), previamente, para evitar especulaciones emitió un comunicado donde indica: “La presencia del titular del Ejecutivo mexicano en esta ceremonia de relevancia mundial -que reúne a jefes de Estado y/o gobierno y a altas personalidades de diversos países y regiones del mundo- se realiza en apego a los vínculos de amistad, cooperación y respeto que han caracterizado la relación entre México y la Santa Sede”.
El Mandatario mexicano, que como Gobernador del Estado de México hizo una visita oficial al Papa Benedicto XVI, en el 2009, se reunió ahora también con los cuatro cardenales mexicanos y con las autoridades de la Curia Romana.
El Presidente y la SRE destacaron, hubo especial cuidado en eso, las muchas coincidencias que existen entre las posiciones del gobierno mexicano y las del Vaticano.
Con esta vista protocolaria que tienen claros tintes políticos, no puede ser de otra manera, gana el Presidente y su gobierno, pero también el Vaticano y el Papa. Si se tienen relaciones diplomáticas con un país hay que cumplir las cortesías del caso como lo hicieron ahora los jefes de Estado y de gobierno que reconocen al Estado Vaticano.
En México, se dice católica más de 80% de la población, el propio Presidente y su familia se asume como tal, y ciertamente que ésta ha visto con mucha simpatía el encuentro y la actitud del Presidente.
La visita de éste consolida al Papa como un real interlocutor del gobierno mexicano y en su condición de líder moral de los católicos y también como un personaje de carácter mundial. Así, todos ganan.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)